domingo, 16 de octubre de 2011

Cómetelo nomás

¿Qué pasa cuando sueñas con una persona que se supone salió de tu vida hace mil de años? Pues no sé, pasan muchas cosas. Creo que podría hacer una tesis de esto. Sé que todo el mundo va a ayudarme. A todos nos ha pasado. Supongo que es algo normal, como quien va por la calle y mira un Volkswagen o tiene un amigo que se llama Diego. Es como la borrachera que todos hemos negado alguna vez o como la tarea que copiamos en clase. Siempre pasa y tengo la impresión de que siempre va a pasar. Y vuelvo a la pregunta. 


¿Qué pasa cuando pasa?

Pues te vas al diablo. Si es que dejas que eso cambie tu día pues estás permitiendo que influya en tu vida. Las cosas del pasado son cosas del pasado. El periódico de ayer sólo se lee una vez. Figurita repetida no completa el álbum. Lo que pasó pasó. Lo que no fue no será. No te escupo en la cara porque la vida lo va a hacer mejor que yo. All you need is KARMA. Los satisfechos y los felices no aman. El amor vuelve idiota a la gente. Y demás frases estúpidas desfilan por tu cabeza. Maldices las novelas mexicanas. Maldices a tu amiga que va como veinte años con el mismo gil. Odias a la parejita que va de la mano por la calle y se para justo al frente de tu casa y por poco te saludan. Encuentras una relación directa entre las canciones y tu vida y hasta crees que EL DESTINO te hizo escucharlas JUSTO AHORA, que soñaste con él.

Pero no no, aquí no pasa nada. Macho, macho. 

Es mentira pues. Yo tengo una teoría: Todos tenemos un "inolvidable". Mi inolvidable, por ejemplo, es el ser más despreciable del mundo, lo que me hace despreciable a mí. Y así ¿no? un cochino círculo vicioso donde todos somos despreciables pero en realidad no porque apreciamos esas cosas y porque estamos dispuestos a perdonarlo todo y seguir como imbéciles con la caracolada de evocar recuerdos cuando transitamos por determinados sitios hace miles de décadas pero que AÚN nos mueven un poquito esa bomba orgánica llamada corazón; entonces por simple silogismo concluimos en que somos masoquistas.

Horrible, oye.

Porque estás en el plan de suspirar y poner la cara de imbécil que sólo aflora cuando piensas en esa persona. ¡Y a todos nos pasa! Y si no ha pasado pues ya pasará, pero siempre pasa, es como la muerte: nadie se salva. Claro, salvo excepciones que pueden ser o los científicos locos como Einstein que no pensaba ni en bañarse, o la parejita perfecta que te traslada a una realidad donde los puke rainbows invaden el mundo. 

Pero qué puedes hacer pues, caballeros nomá.

Al final creo que te acostumbras, y es que en realidad ya no te sorprende. Empiezas a disfrutar las crisis hasta que llega el momento en el que sientes un vacío. Sientes como si tu corazón fuese un helado tricolor y alguien, maliciosamente, sumergiera una cuchara en agua caliente y empezara a sacarte poquito a poquito lo que tienes en el lado izquierdo, ahí donde late tu fe. Te dejan un hueco enooorme que sientes cómo el viento te traspasa, te penetra. ¿Pero sabes qué? Agarra un pyrex y llénalo con esas cucharadas de helado que te arrebatan. Aprende a comerlo, disfrútalo. A pesar de todo no deja de ser dulce. 

Y puedes aprovechar en llenar el vacío de nuevo.

Y completas el ciclo y regresas a lo de antes hasta que nuevamente vuelvas a las andanzas depresivas y odiosas que te hacen pensar que tu corazón es un helado tricolor y que una mano negra -manya! ahora es negra!- va despojándote del tormentoso dulce que te hace buscar frases en páginas como la de abajo para escribir cosas como ésta.




Nota: Valga mencionar que el  "Ingrese su Frase Célebre sobre Despecho" me hizo el día.

6 comentarios:

Arita dijo...

JAJAJAJA nunca fue tan cierto (:

Anónimo dijo...

Piwi, me pasó E X A C T A M E N T E lo mismo. Y también es un ser despreciable. Parece que el mismo está lleno de esos, verdad?

Anyway, como tú dices, "cómetelo nomás" (el helado) mientras esperamos que "KARMA" se encargue de ellos de una vez por todas.

Erika Zeballos dijo...

Definitivamente hablamos del helado jajajaja. Ay mundo, cómo es no? En fin. Sonrían nomás y ojalá no se enfermen de tos.

Victor Falconí™ dijo...

Y a mí ya se me antojó un helado... Bueno, siempre se recuerda y se extraña, sobre todo si estás solo/a. En fin, son dilemas que nos hacen la vida más difícil de lo que es... Saludos.

Fiorella D. dijo...

SÍI A TODOS NOS HA PASADOOO y nos vamos al diablo pero BIEEN

OKIPERU ® dijo...

Cuando se quiere, y te quieres, se olvida todo lo que jode. Y si no quieres, jódete.

Saludos.